Diez meses de incertidumbre tras desaparición de joven en Mazatlán
Se cumplen diez meses de la desaparición de Carlos Emilio Galván Valenzuela, quien fue visto por última vez en un restaurante de Mazatlán, Sinaloa.

Este 5 de agosto se cumplen diez meses de la desaparición de Carlos Emilio Galván Valenzuela, un joven originario de Durango cuyo rastro se perdió al ingresar a los sanitarios de un restaurante en Mazatlán, Sinaloa. A pesar del tiempo transcurrido desde aquel 5 de octubre de 2025, la familia del joven señala que las investigaciones han avanzado con lentitud, sin que las autoridades estatales o federales hayan logrado esclarecer las circunstancias del hecho.
El caso de Galván Valenzuela se suma a la estadística nacional que, según diversas organizaciones de búsqueda de personas, registra un impacto significativo en el actual sexenio, alcanzando cifras que superan los 20 mil casos reportados en el periodo. La falta de resultados concretos en las carpetas de investigación ha generado que colectivos de búsqueda en el norte del país intensifiquen sus peticiones ante la Fiscalía General de la República y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana para obtener respuestas sobre los avances en las indagatorias.
La familia del joven duranguense, a través de sus representantes legales, ha solicitado mayor coordinación entre las autoridades de Sinaloa y Durango para agilizar los protocolos de búsqueda inmediata. Hasta la fecha, los esfuerzos de localización se han visto limitados a rastreos en zonas aledañas al sitio donde fue visto por última vez, sin que existan indicios que permitan determinar su paradero actual o el motivo de su ausencia.
Ante la creciente presión social, integrantes de las comisiones de búsqueda han mencionado la necesidad de fortalecer los mecanismos de atención a víctimas en estados con alta incidencia delictiva. Por su parte, el equipo de seguimiento de la SSPC ha indicado que se están revisando las estrategias de seguridad en corredores turísticos del Pacífico, aunque enfatizan que la resolución de casos específicos depende de la integración técnica de cada carpeta por parte de las fiscalías locales.
La sociedad civil y grupos de derechos humanos continúan demandando que el Estado garantice una mayor transparencia en el manejo de estos datos. La exigencia principal sigue siendo la presentación de resultados verificables que permitan a las familias conocer la verdad sobre la desaparición de sus seres queridos en un contexto nacional marcado por la crisis de personas no localizadas.


