México propone una inteligencia artificial centrada en derechos y dignidad humana
La Secretaría de Relaciones Exteriores impulsa una iniciativa para desarrollar modelos de inteligencia artificial que eviten sesgos hegemónicos y protejan la soberanía digital.

La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) anunció este sábado en la Ciudad de México una iniciativa estratégica para fomentar el desarrollo de una inteligencia artificial (IA) soberana, diseñada bajo principios que prioricen la protección de los derechos humanos y la dignidad. El canciller mexicano advirtió que la dependencia exclusiva de modelos tecnológicos entrenados desde perspectivas hegemónicas conlleva el riesgo de replicar desigualdades sistémicas y sesgos culturales que no corresponden a la realidad de México ni de América Latina.
La propuesta, presentada ante diversos sectores académicos y tecnológicos, busca sentar las bases para una gobernanza digital que garantice que el progreso tecnológico no se convierta en una herramienta de exclusión. El equipo diplomático enfatizó que, si bien la innovación es un pilar fundamental para el crecimiento, esta debe estar alineada con una ética que contemple la diversidad cultural y social, evitando la imposición de visiones externas que ignoran las particularidades del contexto nacional.
Dentro de los objetivos planteados, se contempla la colaboración estrecha con instituciones nacionales como el CONAHCYT para fomentar un ecosistema de desarrollo propio. La intención es que México no solo sea un consumidor de tecnología, sino un actor activo en la creación de herramientas digitales que integren valores humanistas, asegurando que la transparencia y la rendición de cuentas sean componentes centrales en la arquitectura de estos nuevos sistemas.
Finalmente, la Cancillería subrayó que esta postura se llevará a foros internacionales durante el próximo periodo de sesiones. El gobierno mexicano busca convocar a otros países con realidades similares para establecer una postura común frente a las grandes empresas tecnológicas, promoviendo un marco regulatorio global que asegure que la inteligencia artificial sirva como un motor de desarrollo equitativo y no como un mecanismo que profundice las brechas sociales existentes.


