Estados Unidos propone ajustar reglas de origen dentro del T-MEC
La oficina de la Representante Comercial de Estados Unidos busca endurecer los requisitos de origen para reducir la dependencia de insumos externos en la región.

La oficina de la Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) ha reiterado su intención de fortalecer las reglas de origen vigentes bajo el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). La propuesta, presentada en el contexto de la revisión periódica del acuerdo, tiene como objetivo central reducir la dependencia industrial de terceros países para componentes clave y robustecer la resiliencia de las cadenas de suministro dentro de la región norteamericana.
El gobierno estadounidense sostiene que un ajuste en los requisitos de contenido regional permitiría una mayor integración de los sectores manufactureros de México, Estados Unidos y Canadá. Según la visión de la USTR, esta medida está diseñada para incentivar la producción interna y asegurar que los beneficios arancelarios del tratado se mantengan estrictamente dentro de los países miembros, minimizando la incursión de insumos provenientes de mercados extrarregionales.
Por su parte, las autoridades mexicanas han señalado que cualquier modificación a las reglas pactadas debe ser analizada cuidadosamente para no afectar la competitividad del sector manufacturero nacional. El equipo de la Secretaría de Economía mantiene una postura de diálogo, enfatizando que cualquier cambio propuesto debe respetar los compromisos adquiridos y la estabilidad jurídica necesaria para las inversiones que actualmente operan en el país.
Analistas en comercio exterior advierten que, de concretarse estas propuestas, las industrias automotriz y electrónica serían las primeras en enfrentar nuevos retos operativos. La complejidad radica en ajustar las líneas de producción a estándares más estrictos sin elevar los costos finales, un factor que es fundamental para mantener el atractivo de México como plataforma de exportación global.
El proceso de consultas continuará en los próximos meses, donde se espera que los tres países evalúen el impacto de estas exigencias en el flujo comercial. La administración mexicana ha reiterado que cualquier ajuste debe ser resultado de un consenso que favorezca el desarrollo económico equitativo de los socios del tratado norteamericano.


