Crecimiento de vehículos eléctricos en México choca con carencias de infraestructura residencial
La oferta de autos eléctricos en México aumenta, pero la falta de infraestructura de carga en unidades habitacionales limita su adopción masiva.

La industria automotriz en México ha intensificado en los últimos meses la oferta de vehículos eléctricos para el mercado nacional, respondiendo a una tendencia global de descarbonización. Sin embargo, la adopción de estas unidades enfrenta un obstáculo significativo en el entorno urbano: la falta de infraestructura de carga adecuada dentro de los desarrollos residenciales y unidades habitacionales existentes.
Aunque diversos fabricantes han ampliado sus catálogos, los propietarios de viviendas enfrentan dificultades técnicas para instalar cargadores individuales. La normativa actual en muchos conjuntos habitacionales no contempla las adecuaciones eléctricas necesarias, lo que obliga a los usuarios a depender de redes de carga públicas que aún presentan una cobertura insuficiente en diversas zonas del país.
Especialistas del sector energético señalan que la transición hacia la movilidad eléctrica requiere una modernización profunda de las instalaciones eléctricas residenciales. Actualmente, las capacidades de carga en edificios antiguos suelen ser limitadas, lo que impide la conexión simultánea de múltiples vehículos sin comprometer la estabilidad del suministro básico de energía para los residentes.
Ante este escenario, asociaciones del sector han propuesto ante la Secretaría de Energía y la Comisión Federal de Electricidad la creación de incentivos que faciliten la adecuación de infraestructura eléctrica en edificios multifamiliares. Se espera que, mediante mesas de diálogo, se establezcan protocolos que permitan una instalación más sencilla y segura de cargadores de alta capacidad en espacios compartidos.
Mientras las autoridades evalúan las estrategias para modernizar la red, el mercado de autos eléctricos continúa su avance impulsado por políticas de incentivos fiscales y una mayor conciencia ambiental. La resolución de estos retos de infraestructura será determinante para definir el ritmo al que la movilidad electrificada podrá consolidarse como una alternativa viable para la mayoría de los hogares mexicanos en el futuro próximo.


