Corea del Sur vive su última temporada de consumo de carne canina
Corea del Sur atraviesa el periodo estival previo a la prohibición definitiva de la cría y venta de carne de perro programada para febrero de 2027.

Corea del Sur enfrenta este agosto su última temporada tradicional de consumo de carne de perro, un periodo marcado por la inminente entrada en vigor de una ley nacional que prohibirá esta práctica a partir de febrero de 2027. Durante décadas, los tres días más calurosos del verano, conocidos localmente como los 'boknal', representaban la época de mayor actividad comercial para los restaurantes especializados en este platillo, históricamente asociado a la resistencia física ante el calor extremo.
La legislación, aprobada recientemente por el Congreso surcoreano, establece un periodo de gracia para que los criadores, distribuidores y propietarios de restaurantes realicen una transición hacia otras actividades económicas. La medida responde a un cambio generacional significativo en la sociedad surcoreana, donde la tenencia de mascotas ha experimentado un aumento sostenido, desplazando la percepción tradicional del perro como un animal de consumo hacia su consideración como animal de compañía.
El sector ganadero afectado ha expresado diversas preocupaciones sobre las compensaciones económicas y el futuro de los ejemplares que actualmente se encuentran en las granjas. Por su parte, las autoridades locales han comenzado a establecer mesas de diálogo para coordinar el cierre de las instalaciones y garantizar que el proceso de reconversión laboral cumpla con los estándares legales establecidos por la nueva normativa nacional.
Aunque la práctica ha disminuido drásticamente en los últimos años, el debate sobre esta prohibición ha sido intenso en la esfera pública. Los defensores de los derechos animales han presionado durante años por esta reforma, argumentando que las condiciones de crianza y sacrificio no cumplen con los estándares éticos modernos, mientras que una parte de la población mayor argumenta la preservación de una costumbre cultural antigua.
Con la llegada de febrero, la prohibición marcará un hito en la legislación surcoreana sobre bienestar animal. El gobierno ha señalado que, tras el periodo de transición, cualquier actividad relacionada con la cría, faena o venta de carne de perro será objeto de sanciones administrativas y penales, cerrando así un capítulo polémico que ha definido la gastronomía estacional del país durante gran parte del siglo pasado.


